Rehabilitación  fundamental del muro de un muelle de 90 años en un puerto interior  en el canal del  Mar del Norte al Báltico, Muro de muelle del puerto interior Kiel-Wik, canal del Mar del Norte al Báltico, Kiel, Alemania

Rehabilitación fundamental del muro de un muelle de 90 años en un puerto interior en el canal del Mar del Norte al Báltico

Muro de muelle del puerto interior Kiel-Wik, canal del Mar del Norte al Báltico, Kiel, Alemania

Con unos 43.000 barcos navegándolo al año, el canal del Mar del Norte al Báltico, de una longitud de 99 km, es la vía fluvial artificial más frecuentada del mundo. Acelera de manera considerable el tráfico marítimo y el transporte de bienes porque los barcos no tienen que utilizar la ruta más larga alrededor de la punta norte de Dinamarca.

El canal es un canal marítimo simétrico con una presa a cada lado protegiendo el canal de los niveles de agua fluctuantes causados por la marea y el viento. La presa del oeste se sitúa cerca de la ciudad de Brunsbüttel, en el río Elba.

 

El muelle del puerto interior de Kiel-Wik, de 797 m de longitud, se sitúa directamente delante de la presa oriental en Kiel-Holtenau abriéndose a la bahía Kieler Förde, en la orilla sur del canal. La estructura se cimentó en pilotes de madera en 1911/1912. Esta estructura resultó terriblemente dañada por la acción prolongada de bivalvos incrustándose en la madera. La primera rehabilitación del muro se realizó en 1957 con tablestacas en acero hincadas que estabilizaron la estructura de pilotes de madera. Después de una vida de más de 90 años, se han manifestado daños debidos a la edad y al uso en varios lugares que hacían necesario una rehabilitación fundamental del muro de muelle.

Con este fin, se hincaron tablestacas en Z de longitudes de 19,60 m delante de las tablestacas existentes y se anclaron con pilotes GEWI ® en diámetros de 63,5 mm de 30 m de longitud y con doble protección anticorrosiva. Los pilotes GEWI ® bifurcados fueron equipados con un tubo en plástico en los 15 m superiores. Así se evitó una transmisión de carga de los pilotes inyectados a la vieja cimentación de pilotes de madera, y las fuerzas fueron transmitidas controladamente a la marga situada debajo. La perforación de las primeras tablestacas hincadas hace 50 años a una profundidad de 17 m constituyó el desafío más grande en ese proyecto.